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Ante todo deseo expresar mi agradecimiento porque dediquéis un rato de vuestro tiempo en leer estas líneas e intentaré poder explicaros mi filosofía sobre la realización del trabajo en uno de los días más importantes de vuestra vida.

Una de las cosas que he comprobado a lo largo de estos años es la necesidad de aportar o dar más de mi a las parejas, esto quiere decir que necesitas dedicar más tiempo para tratar con mimo y cariño los trabajos que realizas y entregas. Todo esto conlleva la decisión de realizar pocas bodas al año no superando las 20 ó 25 bodas anuales e intentar en lo que se pueda, no hacer más de 4 bodas al mes y muy muy raras veces dos en un mismo fin de semana y nunca en el mismo día evidentemente, pues ese día es vuestro día y al cual me gusta dedicarlo por entero a vosotros.

Otra de las cosas que he observado es que es muy importante encontrar la complicidad entre el fotógrafo y la pareja y es por ello que el contacto de la preboda (engagement) sea casi imprescindible y por eso se recomienda con un poco de insistencia. Es la tarde que nos permite conocernos más como personas, que consigue relajarnos al ver una cámara y sentir sus clics. Es la tarde en la que se pierden miedos y se ve que es todo más fácil y que lo sencillo es mil veces más efectivo que la pose forzada. Recordad que el fotógrafo se nutre de sensaciones, no somos máquinas y es por ello que sin querer te impliques más al estar más cómodo pues ya no eres un extraño de un día sino un amigo más que disfruta sacando fotos viendo como os lo pasáis en ese día tan especial.

Generalmente hacemos una sesión aunque no importa hacer dos siempre que consigamos bastante antelación antes de la boda y podamos aportar ideas nuevas y graciosas que consigan hacer unas sesiones divertidas.

Muchas parejas ven en ese día la foto que acompañará su salón, el póster de la habitación y por supuesto… ese recuerdo eterno de los comentarios de nuestros amigos en el libro de firmas.

El día de la boda empieza desde que os levantáis y es por ello que me guste estar lo más pronto posible, me gusta poder captar los detalles que tanto tiempo os ha llevado preparar y las sensaciones que producen allá donde habéis pensado que debieran de estar. Para mi el día de tu boda empieza cuando estáis con los últimos preparativos, cuando os peinan o maquillan, cuando recibís a los familiares y amigos en casa, cuando ocurran aquellas cosas que terminan siendo irrepetibles y que os hubiera gustado recordar. Ese día no tiene un fin predeterminado pues me gusta estar muchas veces hasta el final para así poder tomar momentos llenos de espontaneidad y diversión, sois vosotros los que marcáis los pasos pues a veces os gusta regalar divertidos gorros a mitad de baile o proponer una sesión de fotomatón (photo booth) o una recena de chocolate…

Después llega la hora de guardar todas esas imágenes, la hora de seleccionar aquellas en las que salís verdaderamente vosotros mismos, en las que expresáis las emociones más bellas y tiernas, las divertidas y emotivas, las documentales de familia y amigos, las de detalles, es decir… montar la historia de vuestro día con las mejores imágenes.

Es el momento de editar, de dar el toque personal a las fotos, de corregir colores (lo que llamamos dominantes), de procesar en blanco y negro y en definitiva… de ir mostrando la evolución de vuestro reportaje y que me vayáis guiando en la toma de decisiones importantes.

Y finalmente nos ponemos a realizar el álbum y digo “nos ponemos” porque sois vosotros los que elegís las fotos que irán en el álbum pues es vuestro álbum, el álbum de vuestro día…

Yo ya previamente os habré entregado en DVD o pendrive las más de 600 fotos en alta resolución procesadas y sin marcas de agua para que podáis hacer la selección. Y podremos quedar para revisar aquellas fotos que queréis ver como pudieran quedar en sepia o blanco y negro, indicarme cuales dais más importancia, es decir, cuales irán en grande y cuales pueden tener tamaños menores, etc.

Cada álbum es distinto pues cada boda lo es de las otras… Cada boda inspira cosas diferentes: hojas diferentes, tapas diferentes, distintos acabados y por supuesto distinta maquetación puesto que nuestros álbumes están personalizados a cada pareja, a cada boda y a cada momento.

Siento predilección por los álbumes tradicionales. Su realización a mano en piel natural, su olor y textura, son sinónimo de contener algo importante, algo que debe de perdurar por muchos años, que debe de desvelar sensaciones y momentos de un día memorable a generaciones futuras.

Su imágen tradicional no tiene porqué ser siempre homogénea. En su interior puede albergar un formato moderno en la distribución de las fotos, un “multiformato“ es lo que más se demanda. Esa combinación entre lo tradicional y lo moderno lleno de variaciones de tamaños, fondos y composiciones…

Otra opción será el álbum digital con su maquetación propia de un libro de grandes y pequeñas fotos con un diseño limpio y elegante. Sus acabados no tienen porque desmerecer a los tradicionales y nos aportan mayor diversidad en cuanto a materiales tanto en tapas como en sus hojas interiores.

Algo a destacar es que puesto que hay una gran diversidad de tipos de libros, tamaños, acabados, etc…. Existen una gran variedad de precios, pero yo sólo os repercutiré lo que me cobre a mi el proveedor, no me gusta incrementar precios pues ese entiendo que no es mi negocio.

Muchas gracias por vuestro interés y no dudéis en contactar para quedar tranquilamente tomándonos un café y charlar de vuestra boda.

Gracias por estar ahí…

NOTA IMPORTANTE: Puesto que existe un número limitado de fechas al año, es conveniente contactar con la mayor antelación posible. No obstante consultad siempre pues puede que exista la posibilidad de que vuestra fecha esté libre.