Hoy os presento la boda de Sandra y Roberto. Roberto no pudo llevar la tabla de surf pero la verdad es que el Wolsvagen escarabajo descapotable en el que fue Sandra a la iglesia le dio ese toque desenfadado y divertido al enlace. Todo fue como la seda, divertido y emotivo. Y finalmente después de una breve sesión fotográfica en los alrededores de la iglesia, nos fuimos a la Casona del Judío donde todos los invitados estaban esperando a la pareja.
Ésta fue una boda de día de esas que se disfrutan hasta la noche llana de recuerdos para aquellos amigos que no pudieron estar y repleta de fiesta y alegría. Roberto tuvo que lidiar con una pequeña broma que le dejó como Dios le trajo al mundo en el baño del salón del banquete pero Sandra se apresuró a socorrerle enseguida.

Una de las cosas que mas me gusta es el blanco y negro en las fotos y es por ello que siempre me guste elegir mas de una foto para darle un toque distinto recordando los orígenes de la fotografía. Me suelen gustar las fotos en las que aparecen altos contrastes y a veces me inclino por una textura con algo de grano dando un toque especial.
Esta es una pequeña muestra de alguna de las fotos de las bodas que realicé durante el año pasado...

Hace tiempo que tenía ganas de subir esta boda pero el problema era la cantidad de fotos para elegir correctamente la forma y modo de contar una historia. Hoy mismo le comenté a Patricia que necesitaba de 165 fotos para poder narrar mas o menos bien lo que tenía en la carpeta, a lo cual me dijo que porqué yo 165 y ella sólo 120 para incorporar en el álbum, ¿le parecía injusto?. Eso me alegra enormemente al saber que tiene dificultad de elegir pues sólo puede ser por una causa... buena espero!!
Empezamos pronto ya que me gusta ir con el mayor tiempo posible a la casa de la novia, creo que es un buen lugar para sacarle mucho provecho pues con tiempo uno está tranquilo, yo diría que puede ser el único momento "tranquilo" para mi de todo el día. La ceremonia siempre es un buen lugar para sacar emociones y desde siempre ha sido mi momento favorito. Un sencillo paseo pues lo que realmente querían era pasar el mayor tiempo posible con sus familiares y amigos. Y una cena maravillosa en el Cenador de Amos donde el champagne corrió a raudales...
Desde aquí las gracias a Laura Madrazo por acompañarme en esos días de molestias por mi muñeca rota... my "second shutter"!!!
Espero que os guste...

Al hacer un reportaje lo que intento es narrar un día en fotos, luego el problema viene cuando con todas ellas has de hacer un resumen de lo ocurrido con la menor cantidad posible de ellas para no aburrir o saturar a aquellas personas que se interesan por tu trabajo.
Éste ha sido el caso de la boda de Aía y José Ángel y el problema es que creo no haberlo conseguido ya que he incluido mas de 80 fotos y me ha costado quitar unas cuantas mas, pero si de verdad quería mostrar lo que ahí verdaderamente pasó creo haberme quedado corto porque verdaderamente fue una fiesta de principio a fin en un marco incomparable... La Casona de los Hornillos.

Generalmente los novios eligen para la celebración de la boda aquel lugar vinculado con la novia, ya sea por ser su lugar de nacimiento o de residencia. Este no fue el caso. Resultó que Santander y concretamente el Palacio de la Magdalena era un lugar ajeno a ambos pero no a los familiares de Fernando. Fue ahí donde hace años se conocieron sus abuelos y es por ello que se decidió trasladar todo a Santander, una ciudad ajena a todos excepto por un encuentro fortuito que concluyó en una relación...
Y todo se desarrolló en dos días ya que la preboda se realizó el mismo día antes en los jardines del Hotel Real. Y así al día siguiente celebrar la boda civil en el Palacio de la Magdalena y a poca distancia en la zona de las playas del Sardinero realizar el banquete en el restaurante Balneario de la Concha.
Y así fue como capté la boda de Silvia y Fernando...
Y para finalizar una pequeña muestra de lo que fue la preboda el día anterior en el Hotel Real...

Este año viene siendo un año de cambios o adaptaciones a tendencias. Poco a poco encuentro el estilo de edición que ando buscando en el color pero hechaba mucho de menos mi blanco y negro así que he decidido retomarle en la medida que pueda. Ésta es una de las que me "pedía a gritos" este tipo de edición y el comedor de la Hostería de Castañeda nos proporcionó el juego de luces necesario para realizar la toma.

Este es otro post de preparativos de los que gusta subir y comentar. Es sábado y como siempre casi me pierdo llegando al lugar del destino. He salido de Santander pronto pues debía de estar al mediodía en Piloña, un pueblecito de Asturias no muy lejos de Llanes. Ahí me esperaban Juan y Tamara en un precioso Hotel donde mas tarde se celebraría también el banquete, el Palacio de Cutre.
Juan me indicó que Tamara ya se encontraba en la "habitación prohibida" arreglándose y esto significaba que era el lugar de reunión de nueve mujeres donde pintarse y peinarse, es decir, lugar exclusivo para mujeres donde el único hombre con permiso de entrada iba a ser yo. Subí a mi habitación a dejar mis cosas y rápidamente me fui a la "habitación prohibida" con mis cámaras dispuesto a sacar todo tipo de detalles.
Esta es una pequeña muestra de lo que allí ocurrió durante unas cuantas horas en una preciosa habitación de dos plantas con su salón con chimenea y grandes ventanales que llenaban de luz "los preparativos de ellas"...
y por si alguien tuviera alguna duda de quien era la novia...

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